HISTORIA
FOTOS PATRONA
EDAD COMTEMPORANEA 3/3
Tumba del Sacerdote Rvdo. don Francisco Chicheri Martínez-Corbalán.
"La Ermita tiene una superficie de 250 metros cuadrados. Contiguo hay un gran albergue-refugio de idéntica capacidad, con piso de cemento y profusión de bancos y mesitas. Al otro lado, las múltiples dependencias, están repartidas en tres pisos. A continuación, subiendo una magnífica escalinata, otro albergue-refugio de las mismas características.
Hay un ermitaño con su familia, guardián perenne del Santuario, que lo enseña y que a él acuden. Tiene veinticinco habitaciones independientes con treinta camas completas y cocina capaz para cuarenta cubiertos con todo su menaje. Varios cuartos de aseo y duchas.
Tienen todas las dependencias y sus múltiples jardines y paseos con electricidad moderna y abundante, que por las noches resulta fantástico el contraste, iluminado el gran cenajo sobre la Ermita, río y frondoso arbolado. Hay profusión de mesitas y asientos por sus sitios ajardinados; agua en varias fuentes, además de la incomparable de la ermita para beber."
La atención a los visitantes incluye una limpieza y orden constante que raya en la perfección que completan un panorama difícilmente superable. A todo ello, según opiniones, y a la intercesión de la Virgen de la Esperanza según otras (las más veraces y sólidamente fundamentadas), se debió que en el verano de 1.994 el Santuario no fuera pasto de las llamas cuando el fuego rondó sus inmediaciones y asoló gran parte de la riqueza forestal de Calasparra.
No hay un último proyecto para una Mayordomía, pero sí uno realizado y que reviste al Santuario de su primer y nunca olvidado fin como lugar mariano que es: la solemne Coronación Canónica de la Virgen, cuyo proceso tiene lugar en su festividad del año 1.996.
El 9 de julio de 1.967 se alcanza una de las metas por la que las distintas Mayordomías habían venido luchando, lograr un acceso cómodo y seguro para los grandes turismos. Se consigue una carretera de ochos metros de calzada en su ensanche total, por seis metros asfaltada, suprimiéndose curvas y rebajando pendientes. Acaba esta fase con el arco que aún da acceso al Santuario en el que se lee la fecha de 1.968.
La afluencia de visitantes y su generosidad han permitido emprender a las últimas Mayordomías obras más ambiciosas y espectaculares año tras año, entre las que podemos citar: la finalización del mencionado restaurante de una calidad extraordinaria tanto en sus instalaciones como en su oferta gastronómica, la desconcentración de servicios de atención a los visitantes por todo el entorno del Santuario, el aumento notabilísimo de las plazas de aparcamiento para vehículos de todo porte, el incremento de zonas recreativas, las gestiones para disfrutar de una depuradora de alta tecnología, la iluminación monumental del Cenajo y de la Ermita, la mejora de las distintas terrazas y los servicios de las mismas, las reformas hechas en la antigua hospedería, la habilitación de un espacioso salón para usos múltiples al acceder al recinto, la restauración del retablo, etc, etc.
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